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SIN MIEDO A LA LIBERTAD

Cuando miramos la historia de la humanidad,  el pasado y el presente es como para llevarse las manos a la cabeza.  Siempre confiamos en que el futuro pueda mejorar,  que la tierra,  nuestro planeta, llegue a ser un lugar donde impere la armonía y el amor. Pero no sucede tal cosa y llevamos miles y miles de años en este planeta, sin paz,  donde la guerra es el estado permanente y donde la paz efímera es solo una tregua. 
Por este motivo hace falta mucho Aikido,  muchos maestros como Morihei Ueshiba.  El Aikido es un estado del ser,  un estado de conciencia total, un desprendimiento de lo mundano,  de lo ordinario,  de planos de conciencia muy bajos. Creo que nuestra verdadera naturaleza es pura y limpia,  no creo que un ser humano sano sea cruel y sádico con sus semejantes y con el entorno que le rodea.
Que ha pasado y que está pasando para que la humanidad esté en un estado caótico y casi al borde de su extinción? Estamos siendo gobernados y dirigidos por personas sin corazón,  por un espíritu inhumano? 
Creo que estamos en un punto crítico,  o alcanzamos esa masa crítica para un cambio de ciento ochenta grados,  o está humanidad se va a pique.  El hombre acabaría siendo un zombi,  un pedazo de carne sin alma,  sin corazón. 
Las religiones con sus sacerdotes se han quedado en estructuras huecas y vacías sin respuestas al nuevo hombre que despierta de un largo letargo. Los sistemas políticos son sistemas de control y dominación,  los medios de comunicación,  sólo cuentan lo que interesa a las grades multinacionales.  Nos mantienen anestesiados con una televisión infantil y nos reducen poco a poco a meros esclavos dentro de una granja con cámaras hasta en la sopa.
El Aikido es una revolución silenciosa,  una revolución desde el corazón.  Hombres como el maestro Ueshiba valen

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